Clienta y arquitecta: Phyllis Bronfman Lambert. “Un momento fundamental en la arquitectura”*

  • paginas: 60-69
  • Resumen: Phyllis Bronfman Lambert estableció una revolución para el rol de la mujer en la arquitectura. La historia alrededor de la génesis del edificio Seagram la revela como un modelo de personalidad culta que contribuyó a moldear el siglo XX. Consiguió inmortalizar el edificio que acompañó a concebir en su papel de clienta junto al arquitecto Mies van der Rohe. Su coraje y visión humanista forjaron un manifiesto notable que exponía la naturaleza del individuo moderno y como debería ser su arquitectura. El tiempo le daría la razón: la construcción del edificio Seagram conquistó un nuevo estándar para la arquitectura y cambió el perfil de Nueva york con una nueva definición de rascacielos.
  • Palabras clave: Phyllis Lambert, clienta, arquitecta, crítica, activista, promotora de la arquitectura
  • Abstract: Phyllis Bronfman Lambert started a revolution for the role of women in architecture. The history of the origins of the Seagram building shows her to be a model cultured individual who contributed to shaping the twentieth century. She managed to immortalize the building that she helped to create in her role as a client together with the architect Mies van der Rohe. Her courage and humanist vision carved out an extraordinary manifesto that revealed the character of the modern individual and what his architect should be like. Time would prove her right: the construction of the Seagram building allowed architecture to reach a new paradigm and it changed the profile of New York as it provided a new definition of the skyscraper.
  • Keywords: Phyllis Lambert, client, architect, critic, activist, architecture advocate
  • Resumo: Phyllis Bronfman Lambert estabeleceu uma revolução para o papel da mulher na arquitetura. A história ao redor da gênese do edifício Seagram a revela como um modelo de personalidade culta que contribuiu na formação do século XX. Conseguiu imortalizar o edifício que acompanhou a conceber em seu papel de clienta junto ao arquiteto Mies van der Rohe. Sua coragem e visão humanista forjaram um manifesto notável que expunha a natureza do indivíduo moderno e como deveria ser sua arquitetura. O tempo lhe daria a razão: a construção do edifício Seagram conquistou um novo patamar para a arquitetura e mudou o perfil de Nova York com uma nova definição de arranha-céus.
  • Palavras-chave: arquiteta, ativista, clienta, crítica, Phyllis Lambert, promotora da arquitetura
  • Recibido: 19/01/2016
  • Aprobado: 17/03/2017
  • Modificado: 20/03/2017

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Figura 1. Philip Johnson, Ludwig Mies van der Rohe y Phyllis Lambert frente a una imagen del modelo del edificio Seagram, New York, 1955. Fotógrafo desconocido. Phyllis Lambert Fonds, Canadian Centre of Architecture, Montreal. ©United Press International

A través de su elección, Lambert estableció su rol como cliente arquitectónico líder y sin ayuda de nadie cambió la cara de la arquitectura urbana de América.  

Phyllis Lamber, Building Seagram  

Phyllis Lambert hace parte de un selecto grupo de mujeres visionarias que, apoyándose en su rol de clienta, transformaron la arquitectura y forjaron a su paso un camino para la mujer en el arte del siglo XX. Aún hoy se mantiene vigente, al liderar iniciativas como activista de la arquitectura, el urbanismo, la protección patrimonial y la promoción de la articulación entre las artes y la arquitectura. Lambert ha sido una de las pocas mujeres, o la única, que ha recibido reconocimiento por su papel de promotora de la arquitectura. La deuda todavía continúa con otra serie de mujeres que originaron la transformación del siglo XX a través de la arquitectura: la mujer cliente de encargos privados, que contribuiría a establecer la mejor  arquitectura moderna. Estas mujeres de avance ya tenían una preparación y nivel intelectual sobresaliente que influyeron positivamente en la creación de una serie de casas y edificios que vemos ahora como piezas maestras.

Ellas hicieron parte del cambio del individuo del nuevo siglo, pues ayudaron a construir esta figura universal de la modernidad, al tomar las decisiones de ofrecer los encargos de sus proyectos a los arquitectos que transformaron la filosofía de cambio de siglo en la arquitectura moderna que hoy admiramos y estudiamos. Entre otras, Edith Farnsworth, Helen Resor, Grete Tugendhat, Eugénie Savoye, Manorama Sarabhai, Phyllips Lambert.

Las mujeres que cambiaron esquemas e hicieron parte del avance de su género en la solución de temas arquitectónicos universales no solo tomaron parte en la escogencia del arquitecto en distintos grados, sino que moldearon las ideas y las concepciones abstractas de estos para obtener edificios reales, cada una con una visión personal que se vería reflejada en el proyecto final. Ellas convocan al arquitecto no solo para que conciba su proyecto, son conscientes de la virtud de los artistas y esperan conseguir de ellos una obra maestra.

Phyllis Lambert, en especial, escribió una de las crónicas que forjaron la historia de la arquitectura moderna. En principio, por ser la “clienta” y salvar el camino para el proyecto del edificio Seagram, llamado luego por la revista Times  “El edificio del milenio”,1  y posteriormente porque luego ella misma se convirtió en arquitecta. Una mecenas galardonada, incluso, con el León de Oro en la Bienal de Venecia 2014. Rem Koolhaas, curador de la bienal, la declaró hacedora de arquitectos, al brindar el reconocimiento: “los arquitectos hacen arquitectura, Phyllis Lambert hace arquitectos”.2

El malogrado primer Seagram 

Phyllis Lambert era hija de Samuel Bronfman, uno de los hombres más poderosos de Canadá en los años cincuenta, propietario de la compañía licorera Seagram. En 1954, la compañía comenzó sus planes para construir un edificio que albergara sus oficinas principales en Nueva York, en conmemoración del centenario de la empresa, que se daría para 1957. Así, encomendó un plan inicial a la oficina de arquitectos Luckman y Pereira, con cierto prestigio en California.

A mediados de 1954, Lambert, que se encontraba en su taller de arte en París, recibió una carta de su padre en la cual detallaba el plan inicial para lo que sería el edificio de oficinas de la compañía. Una fotografía de Bronfman junto a la maqueta del primer Seagram muestra el capítulo oscuro de esta historia.

Este proyecto “sin valor” y diseñado por “estafadores”, 3  como los llamó Phyllis Lambert, se convirtió en el punto de quiebre, en la chispa que encendió las pasiones de la joven artista, quien con una energía sublime trazó en una carta para su padre la definición del rascacielos moderno y definió lo que acabaría siendo el nuevo perfil de la ciudad de Nueva york y una definición para la arquitectura universal. La carta es como sigue:

Fechada 28 de junio de 1954, esta extraordinaria misiva […] demuestra un detallado conocimiento de la arquitectura moderna […] Esta carta merece ser registrada en los anales de los momentos críticos de la literatura de la arquitectura, ya que no solo desplegó todo argumento posible, práctico y estético, filial y emocional, pero sobre todo fue espectacularmente exitosa en su efecto.4 

La carta misma es un manifiesto espléndido que detalla cómo se debería enfrentar una misión de las características que este proyecto comprometía. Con un acento bastante crítico, con una categórica y extendida negativa, Lambert declaró su malestar por la vergonzosa propuesta para el edificio que proyectaron Luckman y Pereira.

Esta carta empieza con una palabra repetida muy enfáticamente NO NO NO NO NO. Tú me perdona rás si algunas veces uso términos fuertes y sueno enojada, pero estoy muy trastornada y no encuentro absolutamente nada encomiable en este plan inicial para lo que puede ser el edificio Seagram.5

En su carta, Lambert, con ímpetu marcado, impone a su padre la decisión de detener los planes previstos, a pesar incluso de que el proyecto lo hubiera planeado una oficina que empezaba a producir edificios de gran envergadura:

Voy a dar por sentado, en todo caso, que no hay más planes dirigidos por los señores Pereira y Luckman […] Tú no puedes hacer algo admirable de algo sin valor, un arquitecto de un estafador, tampoco pueden personas que presentan tal plan producir algo que valga la pena, ya que es solo una superficie vulgar con absolutamente nada detrás de ella, y estoy siendo muy generosa al decir tan poco de esto.6

La contundencia con la que le escribió a su padre censurando el desafortunado proyecto inicial no solo motivó el desecho del plan de los arquitectos encargados previamente, sino que alentó a Samuel Bronfman a comisionar a su hija, la entonces joven de 27 años, para conseguir a un arquitecto que supiera afrontar la importancia del encargo. Phyllis Lambert solo conocía de arquitectura lo que había estudiado en sus cursos sobre arte. Sin embargo, su reclamo evidenciaba conocimiento y una sensibilidad particular con el “individuo moderno” y lo que debería ser la arquitectura de su tiempo:

El hombre estaba ya el centro del universo y Dios estaba para ser aprendido, ya no a través de ideas místicas, a través de símbolos matemáticos, perfección en proporciones y armonía, el hombre siendo un reflejo de Dios y sus perfectas proporciones. 7

Como es sabido, ella no conocía aún a Mies Van der Rohe; pero parece que lo estuviera citando cuando expresaba cómo la arquitectura debería ser una búsqueda por conseguir la armonía, la proporción y el arte:

El gran documento del arquitecto del Quattrocento fue un libro de arquitectura escrito por un griego, Vitrubio. En su tercer libro de templos Vitrubio proporciona la respuesta de cómo los edificios sagrados deben ser […] las armonías y perfección de la figura humana podría aplicarse a las armonías y proporciones de un templo. Así el templo o extendiéndolo a cualquier unidad arquitectural debía reflejar la perfección del hombre.8

La arquitectura de Mies eleva la demanda de Lambert; su arquitectura es un reflejo consciente de la visión progresista de la arquitectura fundada en valores universales y clásicos. Se puede seguir en la obra de Mies el espíritu filosófico, cuando a la manera de su Baukunst9 quiere elevar la construcción a las esferas de arte. El individuo moderno de Mies es el resultado de la conciencia creada en el cambio de siglo, que buscaba los valores de la época para convertirlos en arquitectura:

Los escritos de Mies van der Rohe […] testimonios únicos de la teoría de la arquitectura de nuestro siglo, pues abordan el problema que afectan a la sustancia espiritual de la época. Trabajar en la unidad más elevada entre hombre y civilización, técnica y arquitectura, entre historia y presente, era lo que Mies consideraba la verdadera tarea de la arquitectura de nuestro tiempo.

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Figura 2. Samuel L. Bronfman, padre de Phyllis Lambert, al frente del modelo de primer Seagram diseñado por la firma de arquitectura de Los Ángeles Luckman y Pereira. Pereira y Luckman Architects. Modelo hecho para la Reunión Nacional Anual de Ventas de Seagram y el vencedor oficial de Seagram A. Fischel. Fotografia del New York Herald Tribune, 13 de julio de 1954. Fotógrafo desconocido. The Queens Borough Public Library, Long Island Division, New York Herald Tribune Photo Morgue. Seagram Buiding Fonds. Canadian Centre of Architecture, Montreal. 

 

La selección de Mies

La búsqueda del arquitecto acentúa la leyenda. En la carta, Lambert insinuaba cómo Lewis Mumford podría ser la persona a quien consultar con el fin seleccionar al “mejor arquitecto”. En efecto, este encuentro y otros más se dieron con este fin. Eero Saarinen y Philip Johnson prepararon una colección de arquitectos de renombre, entre los que estaban el propio Saarinen, Paul Rudolph, Walter Gropius, Marcel Breuer, Louis Kahn, I. M. Pei, Frank Lloyd Wright, Le Corbusier y Mies Van der Rohe.11 En conclusión, la ayuda más valiosa para Lambert fue la de Saarinen, de quien resalta la manera en que clasificó a los arquitectos seleccionados. “Los que quieren pero no deberían, los que deberían pero no podían, y los que podían y deberían”.12 Finalmente, y luego de seis semanas recorriendo el país, solo tres arquitectos estaban en la capacidad de conseguir el encargo, tal como ella se lo había impuesto, es decir, un edificio que ella misma pretendía alcanzara la “inmortalidad”. “También puedo sugerir que sería mejor colocar la primera piedra en el 57, en lugar de levantar un mal edificio, porque el tiempo apremia. Uno no puede escoger entre un par de años y la inmortalidad”.13

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Figura 3. Fotografía de Phyllis Lambert. Edificio Seagram, New York City, 1971. Phyllis Lambert Fonds, Canadian Centre of Architecture, Montreal. © Phyllis Lambert

La selección dejó entonces solo tres nombres, los arquitectos más trascendentales e influyentes de la arquitectura moderna: Wright, Le Corbusier y Mies van der Rohe. La deliberación apartó, en principio, a Wright, quien a la fecha tenía 87 años, porque según Lambert “no es el planteamiento que se necesita ahora”.14 La decisión falló entonces entre Le Corbusier y Mies.

Uno se siente fascinado por los espacios [de Le Corbusier], y por sus formas escultóricas, pero ¿no es probable que la gente quede cegada por estas y no vea más que la superficie? Mies nos fuerza a entrar. Hay que profundizar. Se podría pensar que esta fuerza austera, esta belleza fea, es terriblemente severa. Lo es, y sin embargo hay más belleza en ella.

Los jóvenes, la segunda generación, están hablando en los términos de Mies o repudiándole. Hablan de nuevas formas de articular la superficie o la fachada para conseguir un juego de luces y sombras. Pero Mies ha dicho “La forma no es el objetivo de nuestro trabajo, sino solo el resultado”.15

Mies, de 68 años de edad, fue el preferido para el encargo. Por su edad, ciertas dudas en la continuidad o finalización de la comisión hicieron que se le sugiriese un socio más joven como Philip Johnson.16 Mies, en agradecimiento a quien desde 1936 promovía su arquitectura en Estados Unidos, a través de la exposición retrospectiva de su obra en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, lo invita a participar como socio. Una cena entre Mies van der Rohe, Philip Johnson, Phyllis Lambert y su padre, Samuel Bronfman, sella el acuerdo. Mies y Johnson se encargarían del diseño del edificio y Phyllis Lambert fue nombrada por su padre como directora de planeamiento o, como ella suele decir, la “clienta”.

Clienta Lambert

Tuve que abrirme paso para ser directora de planificación. Tenía mi oficina con los arquitectos […] fue una experiencia extraordinaria, como se puede imaginar. Yo era el cliente. Mi padre era el cliente en efecto, pero yo era el cliente en la práctica.

Christopher Turner for Iconeye en entrevista a Phyllis Lambert 

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Figura 4. Retrato de Phyllis Lambert. Canadian Centre of Architecture, Montreal. © CCA  

 

Lambert estuvo al lado de los arquitectos durante toda la ejecución del proyecto en acompañamiento y atención permanente. Se encontró, además, con un proyecto de vida nuevo que le renovó su espíritu y al que llamó “un renacimiento en su vida”. Le confesó a una amiga suya: “ahora, realmente tengo un trabajo”.18

Ella misma hacía parte del nuevo “individuo moderno”, del que ella misma proclamaba debería ser “centro del universo”. Una fotografía de la época registra la reunión entre el equipo de construcción del Seagram con Lambert como presidenta y una comisión de planificación en Nueva York. Lambert aparece en un traje blanco rodeada por “un comité de cerca de 50 hombres”.19 En alusión a la fotografía, ella apunta irónicamente que no era la única mujer allí: “hay otra mujer. Ella está tomando las notas”.20

Esta imagen es reveladora: Lambert trasciende el papel de la mujer; ella, en el rol de clienta, estaba al frente del edificio del milenio, forjando la transformación de la arquitectura moderna y universal, moldeando a la vez la historia de la mujer en la arquitectura.

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Figura 5. Reunión del consejo de servicios de planificación de la Asociación Nacional de Propietarios y Administradores de Edificios, Hotel Commodore, New York, 2 y 3 de mayo de 1955. Representantes de Seagram, sentados en el lado lejano de la mesa de derecha a izquierda: L´Huillier Sheaff, Ellis D. Slater, presidenta del comité Edificio Seagram Phyllis Lambert, Gene Summers, Philip Johnson, Dick Foster, Mies van der Rohe, Ely Jackes Kahn, Fred Kramer y John Handy (sentado en la cabeza de la mesa). Fotógrafo: Tommy Weber. Phyllis Lambert Fonds, Canadian Centre of Architecture, Montreal. © Tommy Weber. Phyllis Lambert, Mies van der Rohe y Phillips Johnson Junto al comité de construcción del edificio. 

El edificio Seagram

Muchos de los argumentos que utilizó Lambert en su carta como condición para conseguir un edificio “inmortal” y que “reflejara la perfección del hombre” se ven expresados en el proyecto construido. Sus demandas se pueden considerar premisas de las que el arquitecto, a partir de soluciones arquitectónicas y constructivas, emulsionadas por nociones filosóficas, consigue un edificio universal.

La participación de Lambert en su rol de “clienta” no fue superflua: las premisas de su manifiesto no solo dejan ver la condición del individuo moderno; ella propone una condición filosófica con soluciones arquitectónicas precisas que se evidencian en la obra construida.

Para conseguir un edificio inmortal, atemporal y universal, Mies van der Rohe se vale de la noción filosófica de abstracción, que reduce a su esencia los elementos compositivos del edificio. El principio lo consigue ordenando una serie de componentes presentes en su arquitectura, un podio macizo, estereotómico, una solución clásica que crea un nuevo piso,21 una plataforma horizontal construida en piedra en la que se apoya edificio, dejando al frente una porción libre que predecía Phyllis Lambert, como “un noble espacio público de entrada desde el nivel de la calle”.22

Por otro lado, la torre de condición tectónica aparece como un paralelepípedo perfecto a la vista, de proporciones clásicas, vertical. Un monumento de bronce, construido para durar mil años, del que vaticinaba Lambert en su carta cómo sería su fachada, “un mosaico de muchos paneles de vidrio, un hermoso patrón que se refleja a través de la luz y el color en cada sección del cristal, por el reflejo del cielo y los otros edificios en él”.23

La unión entre torre y plataforma, entre lo estereotómico y lo tectónico, es etérea, fluida y traslúcida. El edificio levita otorgando autonomía formal a las piezas perfectas y abstractas. Cada elemento construido alcanza un refinamiento técnico que se consigue a través del Baukunst de Mies, amalgamando las soluciones técnicas con soluciones ideales dotadas de arte, al depurar y conseguir la esencia de cada elemento constructivo del edificio.

Para la presentación del libro y exposición de arquitectura Mies in América, que se realizó en el Museo Whitney de Nueva York, presentaban a Phyllis Lambert como merecedora de una deuda de gratitud del mundo de la arquitectura: “Por uno de los monumentos arquitectónicos más importantes del siglo XX”.24

 

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Figura 6. Plazoleta de acceso. Fuente: autor (2011).

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Figura 7. Planta del edificio Seagram. Phyllis Lambert Arquitecta. Fuente autor.

Figura 8. Edificio Seagram. Fuente: autor (2011).

Su rol de clienta en esta obra maestra y su cercanía a Mies van der Rohe la llevan, más tarde, a ingresar a una escuela de arquitectura. Estudia en la Facultad de Arquitectura en el Instituto de Tecnología de Illinois, donde Mies Van der Rohe fue director de la carrera. Ella se graduó en 1963 e hizo las prácticas profesionales en su oficina. Después de su graduación, trabaja en una serie de encargos entre los que se encuentra el Saidye Bronfman Centro para las Artes, un edificio construido en honor a su madre, de clara influencia miesiana. En 1970, recibió la Medalla Massey del Real Instituto de Arquitectura de Canadá. Finalmente, funda el Centro Canadiense para la Arquitectura (CCA), con el cual promueve la investigación y la protección patrimonial, una mecenas de arquitectos a modo de una “Medici” moderna.

Su aporte significativo al mundo de las artes y la arquitectura ha sido recompensado con un sinnúmero de reconocimientos: una extensa lista de orden internacional (más de 26 universidades de Norteamérica y Europa le han otorgado títulos y galardones). Entre otros, el homenaje de Rem Koolhaas, curador de la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2014, quien le entregó el León de Oro como un legado. No como una arquitecta, pero como clienta y conservadora, Phyllis Lambert ha hecho una gran contribución a la arquitectura. Sin su participación, una de las pocas realizaciones de perfección en la tierra en el siglo XX —el edificio Seagram de Nueva York— no habría existido.

Su creación del Centro Canadiense para la Arquitectura en Montreal, combina la rara visión con generosidad poco común de preservar los episodios cruciales de patrimonio arquitectónico y estudiarlos en condiciones ideales.25

Conclusiones

Phyllis Lambert hace parte de una generación de mujeres que moldeó la sociedad del siglo XX a través de la arquitectura. Su rol de clienta en uno de los edificios más importantes de todos los tiempos lo ejerció de una manera magistral, pues condujo el proyecto desde el origen mismo, trazando la ruta a partir de su conciencia filosófica que presenta al individuo como un ser universal y escogiendo a un arquitecto que con solvencia representaba este ideal metafísico. Ello hasta que, finalmente, se construyó este monumento de bronce que representa la arquitectura de su tiempo.

La fotografía de Phyllis Lambert en la reunión de proyecto del Seagram resulta reveladora: su traje blanco le da un aire especial que enluce el panorama de la imagen. Parece resaltar que ella misma estaba al frente de este proyecto magnífico, ya la mujer no estaba en un segundo plano. Ella era la clienta y conducía lo que sería el edificio Seagram. La carta de Phyllis Lambert a su padre es ella misma un manifiesto, una declaración que ha trascendido como argumento notable de la historia de la arquitectura, pues conjuga una serie de valores esenciales. Además, su condición crítica propone un cambio en la historia misma de la arquitectura: la descripción de la filosofía del individuo moderno la eleva a un nivel de artista ilustrada, y la propuesta de cómo debería ser un edificio inmortal consigue la universalidad a través de un arquitecto que sabía cómo hacerlo.

La condición de universalidad que reclama Phyllis Lambert en la concepción del edificio, la consigue Mies Van der Rohe en su construcción y abstracción. Un edificio universal y atemporal se debe construir para durar mil años. La materialidad de la fachada del edificio se plantea en bronce, este metal noble que solo se debería lavar tres veces, para luego, a través de la pátina natural, conseguir su acabado natural actual. La abstracción tiene la finalidad de alcanzar la esencia misma de cada elemento, al permitir que la irreductibilidad de cada componente le confiera un aura neutral, una imagen absoluta, que no pase de moda; esa es la condición de belleza fea que describe Phyllis Lambert cuando se refiere al edificio construido.


Notas al pie

1 Muschamp, Best Building: Opposites Attract.

2 La Bienale di Venezia. “Golden Lion for Lifetime Achievement”.

3 Lambert, Building Seagram.

4 Vidler, “Building Seagram: A Memoir”.

5 Lambert, Building Seagram.

6 Ibid.

7 Ibid.

8 Ibid.

9 Valencia, “Baukunst: del enunciado teórico”.

10 Neumeyer, Mies van der Rohe: la palabra sin artificio, 32.

11 Schulze, Mies van der Rohe, una biografía crítica.

12 Vidler, “Building Seagram: A Memoir”.

13 La carta proponía aplazar el comienzo de la construcción el edificio dando tiempo para la consecución del nuevo arquitecto. Se descartó que coincidiera con el centenario de la empresa, previsto para 1957.

14 Schulze, Mies van der Rohe, una biografía crítica.

15 Ibid., referencia a Phyllis Lambert, “How a Building Gets Built” (Vassar Alumnae Magazine, febrero de 1959), p. 13.

16 Andrade, “Phyllis Lambert: ‘Se não se discutisse arquitectura’”.

17 Getty Conservation Institute, “Building Seagram”.

18 Vidler, “Building Seagram: A Memoir”.

19 Andrade, “Phyllis Lambert: ‘Se não se discutisse arquitectura’”.

20 Getty Conservation Institute, “Building Seagram”

21 Valencia, “Baukunst: del enunciado teórico a su realización”.

22 Ibid.

23 Vidler, “Building Seagram: A Memoir”.

24 Presentación de Max Anderson, director del Museo Whitney de Arte Americano, para la exhibición de Mies in América, realizada en paralelo a la muestra Mies in Berlín, realizada en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

25 La Bienale di Venezia. “Golden Lion for Lifetime Achievement”.


Bibliografía

1. Andrade, Sergio. “Phyllis Lambert: “Se não se discutisse arquitectura, o mundo seria certamente muito mais pobre” (entrevista), 17 de julio de 2015, http://www.publico.pt/culturaipsilon/noticia/phyllis-lambert-se-nao-se-discutisse-arquitectura-o-mundo-seria-certamente-muito-mais-pobre-1700836  

2. Bozikovic, Alex. “Seagram Heiress Phyllis Lambert: An Architectural Visionary Looks Back”. The Globe and Mail, 24 de abril de 2013, http://www.theglobeandmail.com/life/home-and-garden/architecture/seagram-heiress-phyllis-lambert-an-architectural- visionary-looks-back/article11534961/  

3. Getty Conservation Institute. “Building Seagram”. Video de YouTube, 1:23:19. Publicado el 24 de junio de 2014, https://www.youtube.com/watch?v=qIJC2sSNfPE  

4. Kroeter, Steve. “Phyllis Lambert’s Book List: 10 Books on Buildings, Cities, and Landscapes”. Designer & Books, 16 de septiembre de 2013, http://www.designersandbooks.com/blog/phyllis-lambertbook-list-10-books-buildings-cities-landscapes

5. La Bienale di Venezia. “Golden Lion for Lifetime Achievement”, http://www.labiennale.org/en/architecture/archive/14th-exhibition/lion/ 

6. Lambert, Phyllis. Building Seagram. New Haven: Yale University Press, 2013.

7. Muschamp, Herbert. “Best Building: Opposites Attract”. New York Times, 18 de abril de 1999, http://www.nytimes.com/1999/04/18/magazine/bestbuilding- opposites-attract.html

8. Neumeyer, Fritz. Mies van der Rohe. La palabra sin artificio: reflexiones sobre arquitectura, 1922- 1968. Madrid: El Croquis, 1995.

9. Schulze, Franz. Mies van der Rohe: una biografía crítica. Madrid: Hermann Blume, 1986. 10. The Architectural Review. “Phillys Lambert Interview: The AR Interviews”. Video de YouTube, 12:47. Publicado el 12 de junio de 2014, https://www.youtube.com/watch?v=R6JIBfNAyQk

11. Turner for Iconeye, Christopher. “Interview: Phyllis Lambert on Winning the Golden Lion for Lifetime Achievement”. ArchDaily, 22 de junio de 2014. http://www.archdaily.com/518476/interview-phyllis- lambert-on-winning-the-golden-lion-for-lifetime- achievement/

12. Valencia, Juan Fernando. “Baukunst: del enunciado teórico a su realización práctica. Casa Edith Farnsworth”. Tesis de maestría, Universidad Nacional de Colombia, Medellín, 2015.

13. Vidler, Anthony. “Building Seagram: A Memoir of Mies and Modernism”. The Architectural Review, 23 de septiembre de 2013, http://www.architecturalreview.com/rethink/building-seagram-a-memoir- of-mies-andmodernism/8652671.fullarticle